La guerra de los peores pasteles de Londres

 

¿Inocente loca o manipuladora repostera? Posiblemente existan tantas opiniones sobre ella como estrellas que se han puesto en sus carnes. Mrs Lovett, del musical Sweeney Todd, una de las obras más queridas del genio Sondheim, ha dado juego sobre los escenarios como ningún personaje lo ha hecho jamás. El personaje lo originó Angela Lansbury sobre los escenarios de Broadway en la producción de 1979 y tras ella lo han acompañado más de una veintena de actrices y cada una de ellas lo ha interpretado de forma diferente. Su edad y su físico varían de una producción a otra así como la forma en que muere al final de la obra (suicidio, arrestada o asesinada por Todd) e incluso el tipo de amor que siente hacia el protagonista (platónico, romántico o puramente sexual).

 

Con toda esta variedad de Lovetts es imposible encontrar dos que sean iguales, y eso nos encanta. Pero aunque todas las actuaciones sean maravillosas, cada una tiene sus aciertos y sus fallos y este es el lugar perfecto para discutirlos. ¿Estás preparado? En este artículo vamos a comparar las actuaciones de cinco de las estrellas más destacadas del panorama: Angela Lansbury, Imelda Staunton, Emma Thompson, Patti LuPone y Helena Bonham Carter.

 

Angela Lansbury

 

Como ya te hemos contado, Angela Lansbury fue la primera en llevar a Mrs Lovett al escenario y su personaje ha servido, muy probablemente, como base para todas las interpretaciones que vinieron tras ella. Además ella creo una Mrs. Lovett muy particular. Lansbury dibujó una Mrs. Lovett un tanto infantil, con una locura inocente más que malvada. Sus gestos y su acento denotaban un delirio inmaduro y travieso como si nunca hubiera crecido. Sus frecuentes toqueteos con el delantal y sus miradas al suelo dejaban entrever que no había maldad en sus decisiones y que es un tanto impredecible y que nunca vas a saber cual va a ser su siguiente paso. Además, su personaje habla extremadamente rápido sin hacer puntos ni comas, no solo en las partes de diálogo sino también en las canciones donde muchos chistes se pierden al no darles la pausa que les corresponde. Y no solo las pausas, sino también el tono. Las letras de Sondheim están plagadas de dobles sentidos y Lansbury utiliza un mismo tono en todas sus canciones haciendo que estas gracias pierdan fuerza. Por otra parte, sus reiteradas miradas al público rompen la cuarta pared y en muchas ocasiones parece que le esté cantando al propio público más que a Todd. Respecto a éste, Lansbury apostó por un amor romántico y juvenil, descartando cualquier signo de atracción sexual. Por último, Lansbury estuvo acompañada por dos magníficos Sweeney; Len Cariou fue su barbero en la versión en Broadway y George Hearn lo fue en el tour de los Estados Unidos. Ambos actores interpretaron de maravilla al barbero y crearon una atmósfera perfecto entre los dos personajes. Como resultado, la Lovett de Lansbury es un personaje sin malicia ni maldad, mucho más juvenil y familiar que el resto de sus compañeras.

 

Imelda Staunton

 

 Staunton  se puso en la piel de Lovett en el revival londinense de 2011 y le dio un perfil más adulto y perturbado que sus compañeras. Sus facciones duras así como sus gestos rígidos perfilaron una Mrs. Lovett más psicopática, más sanguinaria y menos preocupada por sentimientos ni moralidades. Su mirada denota un odio desmesurado que nada tiene que ver con Sweeney. A diferencia de las otras, Staunton no intenta agradar a Todd sino que sigue su propia linea mental de desvarios donde parece disfrutar con las atrocidades que comete. Al igual que LuPone y a diferencia que Lansbury, Staunton si que modera su tono para adecuarse a las bromas y dobles sentidos de las canciones. Respecto a Todd, Staunton apostó por una carga sexual hacia el protagonista donde no importan ni sentimientos ni amores platónicos. Su imagen también ayuda a dar un punto de seriedad al asunto. Su vestido a medida pero con colores fuertes y apagados y su pelo negro, negro y rígido, nos ayudan a entender una Lovett siniestra y olvidada. Un punto negativo sea, quizás, su Todd, interpretado por Michael Ball sobre el que hay un gran debate de si su actuación es acertada o no. Algunos lo consideran vacío, forzado y sin gracia, mientras otros defienden que está en su justa medida. Sea como fuere, la Lovett de Staunton se acerca más hacia una locura adulta, profunda, pausada y seria. Su interpretación es menos familiar y no representa un loca caracterizada sino una verdadera loca que no parece tener cara de muchos amigos.

 

Emma Thompson

 

La Lovett de Thompson vio la luz en 2014 en un concierto con la New York Philharmonic y supone un punto intermedio entre todas las demás interpretaciones. Al igual que Lansbury, Thompson opta por una locura infantil y caricaturizada donde no parece haber maldad ni seriedad, pero al igual que LuPone o Staunton, su personaje modula mucho la voz y cambia de tono continuamente para adaptarse a las bromas y chistes del dialogo. Aún así, el personaje de Thompson no está del todo bien definido. Aunque borda los gestos y facciones en los dobles sentidos, detalles como que el personaje cojee o ande con las piernas separadas como un hombre grande y gordo quitan realismo al personaje. Por otra parte, este personaje se adentra en un territorio inexplorado por las demás actrices porque por primera vez aparece una Lovett inadaptada socialmente. A lo largo de la obra lleva a cabo incómodos saludos y reverencias que indican que la locura de este Lovett se debe más al aislamiento que a la ira o el odio. Como ya se ha dicho, su interpretación es también infantil y muy familiar, exagerando caras y gestos y no denota maldad, incluso a veces parece que ni ella sea consciente de su propia locura. Su apariencia, desaliñada y descuidada refuerzan esta imagen de locura de aislamiento, como quien se pasa mucho tiempo sin hablar con nadie. En cuanto a Todd, Thompson dibuja una relación de amistad, donde Lovett encuentra a un compañero que está tan loco como ella y que la entiende y alimenta su locura. Nada físico, nada emocional. Al igual que a Staunton, su Todd no le ayuda a sobresalir pues Bryn Terfel fue también bastante criticado por su versión del barbero. En resumidas cuentas, Thompson retrata una Lovett intermedia, no muy adulta ni tampoco muy tenebrosa,

 

Patti LuPone

 

Patti LuPone ha protagonizado Sweeney Todd en dos ocasiones, una en el 2000 en concierto con la New York Philharmonic acompañada por George Hearn y en el revival de Broadway en 2005 con Michael Cerveris, ambas producciones extremadamente diferentes. En la versión en concierto, LuPone retrata una Lovett perfectamente equilibrada entre la locura malvada de Staunton y la inocencia infantil de Lansbury. Su personaje utiliza a la perfección los cambios de ritmo y tono así como sus gestos para llevar los chistes a otro nivel. Además, su relación está a medio camino entre su enamoramiento por Todd y su locura sanguinaria dibujando un personaje realista y humano que encaja perfectamente con el estilo de la obra. Sin embargo, el revival ha sido elogiado y criticado a partes iguales. Éste se llevó a cabo en el Eugene O'neill Theatre, uno de los más modestos de Broadway (en su libro, LuPone reconoce que muchas veces no hacía falta llevar micrófonos) y la producción se diseñó de forma minimalista donde los músicos hacían al mismo tiempo de coro y estaban, en todo momento, en escena. Las actuaciones fueron también más minimalistas, donde LuPone pierde parte de la fuerza del personaje que creó para el concierto. En esta ocasión perfila una Lovett mucho más oscura y más sexual que la del concierto. Su locura es más impredecible y adulta y su atracción sobre Todd más física y potente. Sus dos Lovett son completamente diferentes y ayudan a apreciar la calidad interpretativa de LuPone. Además, ésta ha disfrutado de los que son ampliamente considerados, los mejores Sweeney: George Hearn y Michael Cerveris. En conclusión, LuPone nos ha deleitado con dos personajes totalmente diferentes adecuados a sus contextos. El del concierto, perfectamente balanceado entre locura y maldad y el del revival, más adulto y perturbador.

 

Helena Bonham Carter

 

Helena juega en un registro completamente diferente. Y no solo porque su personaje pertenezca a las pantallas de cine sino porque le dio un enfoque completamente diferente que, sin ninguna duda, no habría funcionado bien en ninguna producción teatral. Carter apareció en la película de 2007 de Tim Burton junto a Johnny Depp retratando a una Lovett ausente a la que parece no importarle nada ni nadie. No es una locura como las demás Lovett. Helena decide jugar su carta de cara de Poker, completamente inexpresiva donde apenas mueve las cejas y eso le da un aire de misterio o de haber sufrido un trauma infantil. Tanto la estética de Carter como la de Depp con sus caras pálidas ayudan a recrear este universo paranoico que no parece real, sino más bien un cuento de terror. Su relación con Sweeney también queda poco clara. A veces lo mira como si fuera un compañero de piso y otras tantas como un pedazo de carne que se podría llevar a la boca. Referente al tono de las canciones, hay que tener en cuenta que la película no pretende ser comedia y un exceso de gracias podría confundir al espectador. Por ello, Helena no juega con las bromas, creemos que de forma intencionada. Por su parte, Johnny Depp tampoco aposta por la expresividad descarada sino que parece que el enfado es su estado natural. Como resumen, la película funciona muy bien contando la historia aunque desvirtúa la esencia con la que Sondheim describió a los personajes. Si se obvia el hecho de que la película parte de una obra teatral, el trabajo de Helena es completamente decente.

 

 

Como has visto, cada estrella ha creado su propia versión de Mrs. Lovett y ahí reside la gracia del personaje. Al fin y al cabo, es una de los personajes más icónicos y queridos del teatro musical. ¿Que opinas tu? ¿Estas de acuerdo con nuestro análisis? Comparte tu opinión sobre quién hace los peores pasteles de Londres en los comentarios.